Un Saludo es suficiente par saberme vivo y seguir caminando.

jueves, 21 de octubre de 2010

A pie.


Hoy me perdí en la urbe del transeúnte, mi auto se averió!!!!, después de casi dos años vuelvo a disfrutar de mis pies vagabundos y me hice a la marcha en el Bus!, GRAN DIA!, mañana tal vez regresa a la rutina inaudita de la necesidad automática, pero hoy. Voy a Caminar.

Extrañamente no siento la necesidad desesperada de reparar el auto a la brevedad, y juro que si no hubiese obligación alguna, caminaría el resto de mi vida. Escucharía las calles, la voz del viento. Oiría las miradas de los ajenos que a mi espalda critican mis pasos o se divierten siguiendolos. Me acercaría a aquel que es extraño y se aleja al verme llegar, con la intuición de la protección que por desgracia ahoga a la ciudad. Solo lo haría para saludar y darle calma, algo bueno  saldría de una pequeña charla. 
La parada del camión me queda junto a la tortillería, despierta mi olfato con el primer olor de la mañana que reconoce mi apetito.
Delicioso en proporción a la brisa tempranera. Después de unos minutos se ha mezclado con el de la panadería, y un sinfín de olores que despiertan al paso del alba. Las nubes doradas se vuelven blancas y el autobús detiene su marcha.

Ha llegado por mi,
hace relevo a mi segunda caminata.
Es un buen día para caminar, reparare el auto? 
o tal vez lo intente de nuevo mañana!
Jorge L. Sánchez

domingo, 17 de octubre de 2010

Sábado Tempranero



Hoy no encendí el radio al salir de casa, hoy es sábado, mi turno comienza mas temprano.
Hoy quise escuchar la voz de la madrugada, hoy quise ver los brillos nocturnos antes de iniciar el alba.

MI horario regular inicia a las ocho de la mañana, pero el sábado en particular retrocede una hora aunado a otra que es el horario de mi esposa, así que al cuarto para la seis, la dejo a la puerta en su lugar de trabajo y yo no veo el caso de regresar a casa. me dirijo al mío aunque sea una hora mas temprano.
Por unos segundos después de dejar atrás el beso, la despedida y la bendición de mi esposa, enciendo la radio tratando de encontrar una frecuencia agradable que me acompañe hasta mi destino, pero después de varios pulsos sobre el botón, solo encuentro frecuencias cruzadas y distorsionadas. Tal vez no  busque bien, o tal vez no quise encontrarlas. Presioné el botón de apagado y me dispuse a viajar en silencio.

La sensación fue mas agradable, los ruidos tenues del viento fresco sobre mi hombro entonan susurros de madrugada, y si pones atención escuchas el coloquio entre las lineas de las huellas de tu auto.
El silencio aunque callado suele ser hermoso, sobre todo de madrugada. La velocidad no importa, tengo dos horas para llegar a mi trabajo y nadie tras de mi me exige acelerar mi auto. No hay bullicio mañanero, no es la hora de los flojos. donde todos piensan que su destino es mas importante que el de cualquiera. No hay gritos de claxon que ensordecen, tal vez por eso la radio es el habito que te aísla del entorno incomodo. Después de la tercer cuadra salgo del fraccionamiento para introducirme en la autopista. Normalmente me detengo en el entronque esperando un minúsculo espacio entre cada oleaje de autos para velozmente, unirme e la manada, pero hoy me doy el lujo de entrar con calma, elijo un carril y luego el otro y a lo lejos apenas se dibuja la luz de otro auto que lentamente se desliza por la madrugada. Tres semáforos en intervalos de cinco kilómetros hay hasta mi salida de la autopista.

Al llegar al primero, la luz roja me detiene y el ronroneo de mi camioneta se retarda poco a poco como tomando un respiro. Mientras espero, deslizo los cuatro vidrios de las ventanillas para dejar entrar el aire fresco, cosa que ni de broma haría en la hora del tiberio, pero esta no es su hora y relajo mi paz.

La luz verde aparece y sin prisa avanzo los siguientes cinco kilómetros y al llegar al segundo semáforo,  las prisas del voceador despiertan mi inquietud por un momento y pienso. ¿porque esa prisa, si la calma es mejor?, pero mi tiempo no es el de el. Lo sigo con la vista mientras de contrabando leo el encabezado y despees el lo esconde bajo su brazo, yo solo río un poco.

Continuo con mi ruta y a la salida de la autopista las sombras de los arboles en los camellones comienzan a bañarse de un tenue dorado. Muy tenue. 
Llego al las calles del centro y doblo a la derecha por una arteria desde donde la plaza de toros presume su altura y recibe los primeros rallos de sol, pero aqui abajo aun hay bruma y silencio.

Mi destino esta cerca y la madrugada asecha, el alba reaparece, el bullicio renace,
El silencio Muere y el sol aparece.
Ya es de día, hay que continuar que pronto oscurece.


Jorge L. Sanchez

lunes, 11 de octubre de 2010

Don-de estaba!


No se si sea conciencia, pero después de cierta edad hay cierta inquietud por hacer cosas que se fueron rezagando y de pronto renacen. tal vez esas cosas nunca se fueron solo estuvieron esperando un poco de atención.
Eso me paso hace unos días, repasando mis tareas rutinarias encontré un dibujo entre mis escritos que había echo hace varios años.
Sentí una gran alegría, pero también una gran desilusión., Por que?-- porque ese deseo oculto que desde niño inconscientemente fui aislando, me reclamaba y se presentaba de nuevo.
Modestamente puedo decir que dios me eligió para plasmar sus idean con mis manos ,porque como muchos hombres y mujeres de este mundo Nací con un don, Nací Dibujante. pero las necesidades habituales son muy traicioneras y te envuelven hasta perder el interés u olvidarlo, y aunado a eso el empuje capital o moral es una importante parte del desarrollo de un don. aunque no es una excusa para no desarrollarlo.
Pero bien no tratare de contar mi vida, solo tocare el tema que comenzó esta inquietud. tome la hoja olvidada y rehice el dibujo. extrañamente fue mas perfecto. tal vez se deba a la madures en la percepción, pero como podía haberlo mejorado si mi practica se había detenido hace mucho tiempo.
me silencie un momento y concluí.
Si Dios me dio ese maravilloso don de plasmar mis pensamientos para compartirlos, no puede ser posible que yo, humilde y simple mortal, pudiese borrarlos, y comprendí que Se convertía de pronto en mi destino personal. que mejor señal que la de dios para retomar el camino y cumplir con esta bella misión.

Así que próximamente estaré compartiendo el desarrollo de ese don que vino a este mundo conmigo.


El don que Dios nos da, no es un capricho de la naturaleza,
es la necesidad de Dios, aplicada con lucida certeza.  (J.L.S.)

sábado, 25 de septiembre de 2010

Pingüinos del desierto




Basta mirar a un lado para saber que siempre hay alguien que te ayuda o te necesita.
Pero a veces solo observamos el hueco al centro y preferimos pensar que nadie existe.

En algunos lugares e irónicamente los más marginados o pobres, las personas aun se quitan el taco de la boca y te lo ofrecen, sin pensar y sin importar si se quedan sin alimento. Pocas personas comprendemos el verdadero valor de la humildad y la humanidad. Mientras más logramos obtener, mas necesidades aparecen, o al menos eso parece.
Mientras nos pasamos la vida reprochándole al destino las ¨carencias¨ que por momentos se nos presentan, otros en cambio agradecen a dios el dolor de la pobreza y dan gracias por sentirse aun vivos.

Poco es lo que se necesita para vivir, pero algunos no logran alcanzar ni ese poco.

El día festivo se acercaba y nos preparábamos para le fiesta nacional, había que comprar algunas cosas y nos dirigimos a un pequeño mercado. Al llegar mi esposa bajo del auto y yo preferí quedarme. El día era caluroso, pero logre colocarme en una sombra y abrí las ventanas del auto mientras esperaba la salida de mi esposa.
A lado de mi auto sentado a la salida del mercado estaba un vendedor de helados, se refugiaba un poco del sol mientras hacía sonar una pequeña campana morada que colgaba de su pecho. No era el típico vendedor que lleva empujando un carrito paletero, este era uno de esos nuevos que visten trajes fluorescentes y llevan la mercancía al hombro en algunas hieleras que dibujan un pingüino.
Al estacionarme lentamente lo hice subir la acera y después de acomodar el auto volvió a sentarse. Colocando sus dos hieleras una sobre otra.
Mientras esperaba la salida de mi esposa decidí, leer un poco. Llevaba un libro de un famoso escritor y venia ya hace días queriendo comenzarlo, así que me decidí en ese preciso momento, lo abrí y comencé a leer.
Solo avance unas líneas y el ruido de otra campanilla me desconcentro, pero no me hizo voltear y continúe. Solo que ahora escuchaba la conversación entre lectura.
El vendedor saludaba a alguien-
__Que tal señora como le fue?__
De inmediato escuche la respuesta.
__Pues… Mal, eso de las fiestas no nos conviene!-_ decía mientras se escuchaba ajitada.
De pronto no pude resistir y observe sobre el libro. Su tono de voz me llamo la atención.
Su voz era pausada y un tanto quebrada, y su cara reflejaba el cansancio de una jornada duramente incompleta.
Llevaba el mismo traje del hombre y arrastraba sus hieleras en un carro de mercado. Su ojo derecho era el único funcional, tenía el izquierdo totalmente en blanco.
Al verla sentí una gran pena mezclada con la gran impotencia de ayuda. Después de un segundo continuaban su coloquio.
__Cuantos helados ha vendido__ preguntaba el hombre desde su posición sentado en la banqueta __Pues.. . ninguno__ decía la mujer mientras buscaba entre sus bolsas algo que nunca saco.
__Aquí yo, vendí dos, pero creo que a los niños les gustan más los de leche y de esos no traje hoy __Agregaba el hombre con cierta pena mientras se retiraba la gorra y la sacudía un poco.
__Si quiere le cambio algunos, yo traigo puros de leche __Respondía la mujer
__Esta bien, no se preocupe yo le dejo este lugar señora, al fin yo ya hice venta. Caminare hasta la próxima tienda y la dejare aquí, vera que a lo mejor y vende algo __Concluyó el hombre y coloco sus hieleras al hombro.
La mujer le agradeció y el hombre se perdió al final de la calle bajo el caluroso día y el sonido de las campanillas lejanas.

Tuve en ese momento una gran lección de compasión. El hombre había comprendido y vivido en carne propia el largo trabajo que venía haciendo la mujer y sacrifico su cómodo lugar haciéndose a la calle para darle oportunidad.
Después de marcharse varios niños llegaron y terminaron temporalmente con la mala racha de la mujer de ojo blanco.

Comprendí también de nuevo, el gran sacrificio que algunas personas hacen por tan poco beneficio.
Retorne a casa y reunía mis hijos para contarles y enseñarles el valor de la compasión y la humildad.


El mundo no es parte mía, yo soy parte del mundo
No importa que sea un vagabundo.

Jorge L. Sánchez

sábado, 18 de septiembre de 2010

Estatua en mi jardín




En mi segunda semana de vacaciones, en su mayoría sumergido en el hogar, salí a regar mi jardín muy temprano. Normalmente lo hago antes de las nueve de la mañana, por aquello de que la temperatura aumenta drásticamente y llega a los 45 oC. (Extremo ¿no?)
La humedad aumenta conforme avanza la temporada de verano y esa mañana fue muy especial- por qué?, pues nada más porque amaneció Nublado.

Abrí la puerta de entrada y respire el aire húmedo un poco fresco. Aproveche la sombra natural y me apresure a regar el jardín temiendo las nubes se disiparan y el verdugo de fuego apareciera.
Después de nivelar la tierra de la jardinera vi que era bueno sembré otras semillas de girasol aprovechando que la temperatura tardaría en elevarse.
 Luego de unas horas en pie, caminando de una orilla a otra, coloque la manguera a lado dejando fluir un leve hilo de agua mientras sentado observaba las nubes desplazarse lentamente formando una capa gris oscura como cuando mesclas dos tonos de pintura en una cubeta. El viento soplaba suave y las hojas de la buganvilia temblaban a su paso. Las nuevas hojas lo disfrutaban y las maduras temerosas de caer se aferran a la rama. De pronto tire la vista al piso y explore lentamente chocando con una pequeña hormiga que atravesaba la entrada del garaje e imagine la gran distancia que recorrería desde un extremo a otro, tomando la referencia de su tamaño. Grandes grietas lodosas con escarcha de hojas que se convierten en ríos con el fluir de la línea de agua después de haber humedecido el piso de concreto. Las hojas secas de la buganvilia y el pequeño olmo se convierten en grandes trozos de madera que estilan hilos de cristal. Los barrotes de acero de la cerca forman grandes torres danzantes que oscilan con el viento y lanzan estruendos al chocar, pero la pequeña soldado sabe que lloverá y detenerse sería fatal. Se desliza veloz sobre cualquier superficie y se pierde bajo la entrada a su caverna.

Su intuición era innegable. Justo después de perderla, las gotas de lluvia comienzan a mover las hojas del álamo como teclas de un piano se inclinan poco a poco. Algunas alcanzan mis manos y al girar la vista al cielo las veo venir como proyectil, culminando en diminutas explosiones sobre el piso de concreto, y unos segundos después la buganvilia y el álamo no se dan abasto al recibir la incesante ráfaga.
Todo esto paso y yo seguí ahí, sentado sobre la jardinera dejando mi cuerpo como estatua al centro de un parque bajo la tormenta, nadie la mueve ni se preocupa si se moja, nadie observa como corre por su piel las venas y ríos del líquido rasante. Congelada está ahí en espera de que la lluvia cese y regrese el sol. Igual yo, pero sin querer que el sol regrese. El solo pensarlo me inquieta un poco al pensar que se irá este momento de paz y quietud.

Este es mi mundo, vivo y sueño en el.
Antes de que la lluvia termine.
Jorge L. Sánchez

lunes, 13 de septiembre de 2010

Amanecer Nocturno


Mis pasos avanzan sobre la arena helada del atardecer.
Quiero alcanzarlo antes de la penumbra, pero por mas que me esfuerzo lo veo lejano y de pronto, desaparece.
Lo he intentado muchas veces, he corrido, he caminado y a veces finjo darle la espalda para no hacerlo huir.
se detiene solo un poco pero continua y de nuevo se pierde.
Un día llegare a la orilla y lo esperare, pero no se si en verdad sale o se esta ocultando, tal vez mis atardeceres son amaneceres, tal vez deba encontrarlo en vez de estarle siguiendo, pero ante todo debo estar durmiendo.

Camine por la orilla varios días. Estaba ahí a mi lado, en silencio y contemplando mi travesía. sus caricias templadas me cobijan con su luz, y en la noche sobre la luna refleja su energía. total espléndida llena de vida.
Será posible alcanzarte, o infinitamente caminare sin lograr acercarme. tal vez aun no este preparado, aun no descubro el fin o destino de mis días.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Todo y Nada


A veces pienso que la vida se me va le las manos, y otras, pienso que pasa demasiado lenta. toda esa relatividad me hace sentir extraño tal como se siente un ermitaño. Un ermitaño que sueña en tener un hogar, pero también quiere seguir caminando.
Es difícil decidir el gusto por la vida, por el placer , la risa o el dolor.
Si estoy feliz el tiempo se me escapa de las manos y si no, también. Pero se va mas lento.

Figura una flor en mis pensamientos. La vi nacer, la vi crecer y también morir, y yo sigo aquí, en espera de ese mismo fin.
Puedo ver girar el mundo cada amanecer, y se que al final del día, el sol volverá a caer en el inmenso ciclo del tiempo, o en el microsegundo de existencia cósmica. Me veo entonces desde esa perspectiva, perdido en el inmenso universo que me da y me quita, en esta pequeña pero infinita vida.

Somos polvo en el inmenso océano de la Nada  (J.L.S.)

miércoles, 25 de agosto de 2010

Mi Pequeña Genio.


Ella es la que sabia reír, la que sabia luchar.
Su sendero se lleno de obstáculos, pero eso no la detuvo, su corazón fue mas fuerte que el temor y el dolor.
Pero el Señor reclama lo que es suyo y aceptamos con pasión su bendito arrullo.

Pequeña genio que ríes desde tu espacio algodonado
Un gran vacío aquí nos has dejado.
Hoy se, que el Señor esta a tu lado.
Se también que te ha hecho su soldado
 y un eterno ángel de escudo dorado.

Con tus recuerdos llenaremos el sendero y
lucharemos por tus sueños, 
Seguro estoy que desde aya, tu velaras por los nuestros.

Así como aquí la dedicación era tu vida, 
así como aquí, cumplirás 
tu misión después de tu partida. 

Caminaras y ocuparas tu lugar en el firmamento.
 Llenaras de paz nuestras vidas

Hermanita querida
Mi pequeña Genio



En Memoria de mi pequeña Hermana
María del Carmen González Sánchez
 Junio de 1992- Agosto 2010
Luchadora incansable, perdió la batalla contra el Cáncer  a la edad de 18 años.
2 años de continuo sufrimiento marcaron su doloroso destino, pero jamas dio marcha atrás ante las adversidades.
Ejemplo de valor, Lucha, fuerza, inteligencia y amor.
Cursaba el 5to. semestre de Preparatoria y asistió a clases hasta el ultimo día de curso.
Dejo un gran legado a sus compañeros y una gran lección de vida a todos los que la rodeamos.

Roguemos al Señor por su eterno descanso.

En Paz Descanse

Siempre en nuestro corazón

Jorge L. Sánchez      Hermano
Fco. Javier Sánchez.  Hermano
María Isabel Sánchez   Medre
Sergio González            Padre.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Sucesos de un maletín.


Lo había venido llevando al trabajo no se cuantos años. es de forma cubica con un cierre al centro como se abre un alhajero o un veliz, pero este es de tela plástica.
al principio lo tome por mientras, me decía, es solo por mientras, pero los días consumieron la necesidad de dejarlo en casa y me acostumbre a llevarlo como una prenda mas.
su primer ocupación fue encerrar mi desayuno y mantenerlo al menos tibio para la hora del hambre. al centro atraviesa un divisor de malla tejido que separa mis alimentos de la otra mitad y al ver ese espacio comencé a usarlo guardando mis objetos mas próximos a usar. un lápiz, una pluma, un CD como ejemplo.
Fue muy cómodo extender la mano y tomar lo que ocupaba en el transcurso del día, según mi ocupación. fue excelente encontrar el marcador negro que siempre se extravía cuando mas lo necesitas, o aquel CD que usaba en el transcurso a mi trabajo con la selección de canciones justas, y que si no fuese por el maletín, hubiese sido un objeto mas extraviada en el inmenso mar de rincones del hogar.
Al fin de cuentas, creo que es muy similar el maletín y el hogar. todo al alcance de la mano, todo donde debe de estar. compras un mueble y lo ubicas donde mas te gusta, un adorno, un retrato, un accesorio y así al igual que mi maletín, un día por sucesos lógicos de aglomeración, Todo comienza  donde empezó.
Has metido tanto en un solo lugar que lo que antes era fácil de encontrar se vuelve un fastidio encontrar. metes la mano al fondo y sacas lo que jamas has usado. revuelves todo y lanzas maldiciones, porque lo que ocupas no aparece. todo dentro de ese cómodo lugar se ha amontonado.
Vasto ser visto por tu familia para saber que era un deposito de lo que sea. El marcador negro que encontrabas cómodamente, se a destapado y se ha secado entre el batir de plumas plumones discos sacapuntas encendedores, cortaúñas calculadora, memorias usb, cables, cargadores de teléfono, etc., etc.
Lanzas nuevas maldiciones y explicas que no es un recipiente de basura, no quieres encontrar lo que tu no guardas.
y un día sin darte cuenta comienzas a comprender que lucia mejor vacío y tal vez nunca debiste usarlo para satisfacer tus facilidades. vuelves la vista a tu casa y al mismo tiempo sabes que eres parte de esas cosas dentro de otro gran maletín.

La vida nos enseña a recolectar lo mejor, pero a veces el habito se vuelve mas fuerte que la necesidad.
Se quiere lo que se tiene aunque no se tenga lo que se quiere.

Jorge L. Sánchez