Un Saludo es suficiente par saberme vivo y seguir caminando.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Sucesos de un maletín.


Lo había venido llevando al trabajo no se cuantos años. es de forma cubica con un cierre al centro como se abre un alhajero o un veliz, pero este es de tela plástica.
al principio lo tome por mientras, me decía, es solo por mientras, pero los días consumieron la necesidad de dejarlo en casa y me acostumbre a llevarlo como una prenda mas.
su primer ocupación fue encerrar mi desayuno y mantenerlo al menos tibio para la hora del hambre. al centro atraviesa un divisor de malla tejido que separa mis alimentos de la otra mitad y al ver ese espacio comencé a usarlo guardando mis objetos mas próximos a usar. un lápiz, una pluma, un CD como ejemplo.
Fue muy cómodo extender la mano y tomar lo que ocupaba en el transcurso del día, según mi ocupación. fue excelente encontrar el marcador negro que siempre se extravía cuando mas lo necesitas, o aquel CD que usaba en el transcurso a mi trabajo con la selección de canciones justas, y que si no fuese por el maletín, hubiese sido un objeto mas extraviada en el inmenso mar de rincones del hogar.
Al fin de cuentas, creo que es muy similar el maletín y el hogar. todo al alcance de la mano, todo donde debe de estar. compras un mueble y lo ubicas donde mas te gusta, un adorno, un retrato, un accesorio y así al igual que mi maletín, un día por sucesos lógicos de aglomeración, Todo comienza  donde empezó.
Has metido tanto en un solo lugar que lo que antes era fácil de encontrar se vuelve un fastidio encontrar. metes la mano al fondo y sacas lo que jamas has usado. revuelves todo y lanzas maldiciones, porque lo que ocupas no aparece. todo dentro de ese cómodo lugar se ha amontonado.
Vasto ser visto por tu familia para saber que era un deposito de lo que sea. El marcador negro que encontrabas cómodamente, se a destapado y se ha secado entre el batir de plumas plumones discos sacapuntas encendedores, cortaúñas calculadora, memorias usb, cables, cargadores de teléfono, etc., etc.
Lanzas nuevas maldiciones y explicas que no es un recipiente de basura, no quieres encontrar lo que tu no guardas.
y un día sin darte cuenta comienzas a comprender que lucia mejor vacío y tal vez nunca debiste usarlo para satisfacer tus facilidades. vuelves la vista a tu casa y al mismo tiempo sabes que eres parte de esas cosas dentro de otro gran maletín.

La vida nos enseña a recolectar lo mejor, pero a veces el habito se vuelve mas fuerte que la necesidad.
Se quiere lo que se tiene aunque no se tenga lo que se quiere.

Jorge L. Sánchez



1 comentario:

Anónimo dijo...

jajajajaj tiene toda la razon perdemos la verdadera esencia o necesidad de las cosas diganolo a las mujeres que aveces hasta traemos una bolsa dentro de otra muy bueno de verdad