Quería estar quieto un momento, pero mi ansiedad no resiste, y desprende de mi un fragmento.
A veces es difícil expresar un sentimiento o una vivencia en la cual se intente envolver al lector, y transmitir el verdadero sentido de lo que se intenta comunicar.
Pocos son los Escritores o editores que logran transmitirme sus momentos, envolverme en sus historias y masticar mi tiempo sin darme cuenta en la empatía de sus creaciones.. Pero no hablare de mis gustos o sensaciones, solo les compartiré algo que mastica mi ansiedad.
Mucho tiempo vivi en un lugar alejado, donde nace como espora la "civilización". Donde crece el pasto en las calles, donde salen arboles en las banquetas, Donde los individuos caminan dando vueltas, donde no hay rincones ni esperanza, solo paciencia.
La ultima calle da vida al horizonte, donde todos corren y nadie se esconde, y es ahí "Donde las calles no tienen nombre".
Pero donde la civilización ya es madura, los hombres olvidan que mas aya de la bruma, existe un lugar de carencias, donde los Niños sonríen de hambre y comen pobreza, donde las calles lucen su piel desnuda, que se desgarra a cada paso del transeúnte.
Y así como yo, el mas desesperado huye. Huye buscando un refugio, lejos del olvido, sin saber que solo cambiamos de cobijo, Y como un cáncer que avanza sin detenerse, la civilización, con su vestido de acero y sus calles de asfalto negro, llegan al limite del silencio. EL que puede se aferra, y el que no se disgrega. Avanza a las montañas como un reptil con miedo, funda otro lugar lejos del ajetreo.
Y vuelve a nacer otro pueblo. Donde todo es de tierra, donde solo hay brechas llenas de hambre, sonrisas y temor de hombre
Donde las calles No tienen Nombre!
®Jorge L. Sánchez