Un Saludo es suficiente par saberme vivo y seguir caminando.

viernes, 8 de junio de 2012

Tachuela y la Abuela



Ser picado siete veces,... si escuchaste bien¡, siete veces por el mismo alacrán, creo que no es fácil y  es una suerte que ella estuviera ahí para salvarme¡.

Soy el mas bajo de la pandilla y por eso todos me dicen tachuela. Al principio ni siquiera sabia lo que quería decir, pero un día pise una y entonces no se me olvida lo que es, y supe también porque me llamaban así.

Esa tarde era como todas las tardes. Nomas comenzaba a oscurecer y mi abuela me llamaba pa dentro, pero yo no le hacia mucho caso. No quería que dijeran que era un rajón .El panchito el leovas, la rata y yo, porque el burro se cuenta al ultimo, jugábamos trompos afuera en la calle y el que se rajaba le dabamos pamba. Hasta que un día se nos olvido soltar el trompo y le tupimos al la rata. Nomas pegaba de gritos y después de un rato se puso a llorar. Todos asustados lo consolamos y le tuvimos que regalar nuestros mejores trompos, pero después conseguimos mas. Al fin y al cabo, los que le dábamos ya estaban muy usados.

Bueno la cosa es que después de hablarme mi abuela mas de tres veces, era señal de al menos, dos *guantadas. Así que antes de darles tiempo, corrí como loco y cerré la puerta, no me vayan a dar una pamba por rajón. asi Que hice trampa y me meti a la casa, y por la ventana les dije que mañana le seguíamos. __Eres un tramposo!__Grito la rata__ pero era el ultimo que quisiera que me diera pamba.

Ya cuando esaba adentro mi abuela de todas formas me jalo de la oreja y me dijo__ *Demontre del demonio!, ya te he dicho que debes venir a la primera que te hable__ Pero no paso de ahi, solo un jalon de orejas. Ahora creo que cuando uno es chico no solo se ve uno orejon por el tamaño de la cabeza, tambien es por los jalones de las abuelas y las mamás!, pero es solo si uno no obedece, así debe ser, creo.

Esa tarde que de pronto se hizo de noche, la abuela habia hecho una rica maicena de esa que vendian en volsitas de colores, Bueno, era solo de dos colores, vainilla y fresa. Habia tanbien de chocolate, pero mi abuela no nos compraba que porque nos ponia muy traviesos y asi no nos aguantaria a mi y a mi hermano un año mayor que yo.
El caso es que mi abuela nos sirvio la maizena de vainilla con canela y nos dijo que le soplaramos para no quemarnos la geta, Pero a mi no me gustaba porque luego que se enfria se le hace una natota y me daba asco tomarmela, asi que me la tomaba muy caliente y sentia cuando bajaba por mi pecho asta mi panza. Nomas abria la boca y echava el vapor como una locomotora, pero asi me gustaba.

La abuela estuvo un rato con nosotros en la mesa sin desir nada, solo nos veia recargar las piochas en la mesa mientras nos tomabamos la maizena.
Se levanto de su silla y dijo.
__Voy a salir a esperar a su padre, no se muevan de aqui hasta que se terminen el atole y se coman ese pan, ya no quiero que salgan o les va a picar un animal.

Viviamos alejados de la ciudad pero no tanto, algunos vecinos tenian sus carros y nos davan aventon cuando íbamos al centro, pero tambien las calles no eran como en la ciudad. No eran calles de piedra, eran de arena y tierra, pero asi me gustaba que fueran porque cuando llovia me quitaba mis chanclas y me ponia en la corriente de los arrollitos en la calle y la arena debajo de mis pies me daba cosquillas.

No había televisión en mi casa y mucho menos teléfono, el teléfono mas cercano estaba en la gasolinera cerca del hotel, pero teníamos que caminar como cinco minutos para llegar allí y digo teníamos porque la abuela me llevaba con ella cuando le iba a hablar a alguien. Ella no sabia marcar, nomas le daba el papelito al señor que vende la gasolina y el le giraba el disco de números, pero esa no es la historia.
Después de que la abuela salió, mi hermano y yo, porque el burro se cuenta al ultimo, nos levantamos de la mesa y nos asomamos por la ventana para ver a donde iba la abuela, pero ella no se fue, solo se sentó frente a la casa en la bardita del canal que pasaba a un lado del camino.
MI hermano era hijo de mi abuela y yo de su hija, pero crecimos juntos y yo nunca le dije tío. El salió sin hacer caso y se metió entre los pies de mi abuela, yo solo me quede observando y no me atreví a salir, sabia que me regañaría y mejor me fui a meter a la cama.

Aunque por un rato me quede despierto pensé en las cosas que me perdía por no tener televisión, pero aunque tuviéramos no la podría ver, porque tampoco tenemos luz. lo único que alumbra es el aparato con la bombilla. Aunque así me gusta mas, porque la luz se mueve en el techo y la s cosas parecen bailar. El techo de mi casa esta muy alto y acostado panza arriba puedo verlo todo. A veces cuando me quedo quieto, puedo ver las hormigas que viajan desde la cocina y entran por un agujero en la pared, robando la comida a mi Abue. Aunque no se la roban de verdad porque solo se llevan las migajas. Aunque he visto algunas que se han llevado el frijol y el arroz, pero también cuando se les cae se enojan y se pelean, yo creo que se echan la culpa.
Y Así entre todo lo que pensaba mientras me encontraba panza arriba, me quede bien dormido, y mis sueños no se los puedo contar porque no me acuerdo, solo se que no supe cuando cerré los ojos.

Recuerdo que cerré los ojos y paso solo un ratito cuando sentí un doloron en mi espalda. Quise abrir los ojos, pero no pude. al principio creí que estaba dormido y que era un sueño, pero el dolor era de verdad y entonces abrí los ojos. Las figuras en el techo comenzaron a acercarse y se convertían en monstruos o fantasmas que se yo. En ese momento no me interesaba mucho lo que eran, de todas formas no las podía distinguir, mis ojos estaban borrosos y solo veía que se movían de un lado para otro y entonces sentí otro dolor, esta vez en mi cuello, estaba despierto y este dolor lo sentí mas fuerte y fue lo ultimo que pude sentir, mis ojos se pusieron muy pesados, como cuando oyes una platica interesante muy noche y no quieres dormirte, pero tus ojos se cierran a la fuerza, así, igualito.

Después de cerrar los ojos todo se puso oscuro y el dolor se quito. Aunque no todo porque de repente volvía a ver y escuchaba un llanto muy fuerte y muchos gritos. MIs ojos se volvieron a abrir y sentía que me lanzaban y me cachaban como costal, como cuando subes a un caballo sin silla y si no te agarras bien de la *clin, rebotas muy feo, así era igualito.

Después escuche un gran ruido como un llanto largo y tuve mucho miedo, parecía el grito de la llorona, esa que perdió a sus hijos y los andaba buscando decía mi abuelita. Y pensé que creía que era uno de ellos y venia por mi. De nuevo fue lo ultimo que escuche. Todo quedo en silencio, todo quedo oscuro y termino el dolor.

Paso para mi solo unas horas y desperté en un cuarto blanco de techo lizo. En una cama muy suave pero helada. Abrí los ojos y ahí estaba mi madre. Sus ojos brillaban como cuando acabas de llorar, pero estaba sonriendo y yo me sentía muy raro.
Poco a poco me trate de enderezar para abrazarla, pero mis manos y mis pies precian de goma. me daba mucha risa y sentía muchas hormiguitas en mi cuerpo.
MI madre se acerco y me dijo que debía estar quieto, entonces oí que le decía el medico.

__Su hijo tuvo mucha suerte Señora, el niño tenia siete punzadas de alacrán en el cuerpo, SI no hubiese llegado a tiempo, no lo hubiéramos podido salvar, Pero La acción heroica de su abuelita le salvo la vida. A su edad hizo un esfuerzo sobrehumano, corriendo desde su casa con el niño en hombros hasta la estación, pudo provocarle un infarto. Baño su espalda de cloro y retuvo la acción del veneno momentáneamente, lo envolvió en una cobija y corrió sin pensar si podría, solo corrió y corrió sin detenerse.
Al llegar a la estación trato de marcar el teléfono sin saber, era de noche y la estación estaba cerrada, por fortuna el velador la pudo auxiliar y llamo a la ambulancia.
El amor que le tiene a su nieto y la responsabilidad que le causa rendirle cuentas a usted le dio fuerza para actuar, eso es lo que creo, pero solo ella sabe lo que paso.

Entonces me di cuenta que los regaños de mi abuelita cuando me salía, cuando no me dejaba salir, eran simple y sencillamente porque quería que estuviera bien.
Después de regresar de la cruz roja, ya todo el barrio se había enterado y ahí en la casa de mi abuela estaban todos mis amigos, contando al leovas y a la rata que no se tardaron en cambiarme el apodo, entre ellos me pusieron: El alacrán, el siete vidas, el inmortal, el veneno, pero a mi, me gustaba que me dijeran  Tachuela.

Mi Abuelita falleció cuando yo tenia siete años y nunca pude agradecerle lo suficiente por aquel acto heroico y por todas las cosas que hacia por mi, por esa misma razón exhorto a mis hijos y a todos los que aun la tienen, que no dejen de regresarles aunque sea un poco del mucho amor que ellas entregan incondicionalmente.

                                           
"Porque se que tu, si tienes Abuela"

®Jorge L. Sánchez


*(clin) Pelo del Caballo
*(Guantada) Palmadas fuertes en la espalda
*Demontre)  Demonio o hijo de.