Del ruido que aplasta, de las imágenes que se ponen frente a tu idea, que se atraviesan y disgregan el aliento en el aburrimiento.
Tengo tanto que hacer que no quiero hacer nada,
Vivo veinte horas al día y muero solo cuatro, y a veces cuando estoy muerto es cuando mas disfruto.
De la caricia del silencio, de la ausencia de luz que a veces encandila, que aveces se apila y vuelve confusa la vida.
No digo para nada que quiera literalmente estar muerto, pero a veces llevamos demasiado despiertos. Despiertos pero no vivos, solo creemos que lo estamos y tristemente hace mucho morimos!.
Entre al limbo tres veces, me vi en el mundo de los sueños y desde ahí vigilo mi consciente para mantenerme realmente vivo!
® Jorge L. Sánchez

