Un Saludo es suficiente par saberme vivo y seguir caminando.

jueves, 21 de octubre de 2010

A pie.


Hoy me perdí en la urbe del transeúnte, mi auto se averió!!!!, después de casi dos años vuelvo a disfrutar de mis pies vagabundos y me hice a la marcha en el Bus!, GRAN DIA!, mañana tal vez regresa a la rutina inaudita de la necesidad automática, pero hoy. Voy a Caminar.

Extrañamente no siento la necesidad desesperada de reparar el auto a la brevedad, y juro que si no hubiese obligación alguna, caminaría el resto de mi vida. Escucharía las calles, la voz del viento. Oiría las miradas de los ajenos que a mi espalda critican mis pasos o se divierten siguiendolos. Me acercaría a aquel que es extraño y se aleja al verme llegar, con la intuición de la protección que por desgracia ahoga a la ciudad. Solo lo haría para saludar y darle calma, algo bueno  saldría de una pequeña charla. 
La parada del camión me queda junto a la tortillería, despierta mi olfato con el primer olor de la mañana que reconoce mi apetito.
Delicioso en proporción a la brisa tempranera. Después de unos minutos se ha mezclado con el de la panadería, y un sinfín de olores que despiertan al paso del alba. Las nubes doradas se vuelven blancas y el autobús detiene su marcha.

Ha llegado por mi,
hace relevo a mi segunda caminata.
Es un buen día para caminar, reparare el auto? 
o tal vez lo intente de nuevo mañana!
Jorge L. Sánchez

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