Las situaciones diarias que son cotidianas para cualquiera, pueden ser una de las mejores escenas, para recordar en futuras platicas y volver a sentirlas.
Porque les comento esto?, porque si lo analizamos con calma, nos vemos todos los días actuando en nuestro propio papel novelesco o de película. Y después…. Podremos sonreír.
Fue un viernes como cualquiera. Comúnmente despierto a eso de las 7 de la mañana.
Mientras mi esposa me prepara los taquitos de harina para el desayuno en mi trabajo, yo termino de preparar el vehículo que todos los días como un fiel escudero me protege hasta mi trabajo, espera ahí afuera ante la inclemencia del tiempo y sin objetar me regresa de nuevo a casa seguro. Todas las mañanas me despido de mis tres retoños y salgo a cumplir con mis tareas y obligaciones, pero este día, sería un día bastante fuera de lo común.
Comenzando por haberme tocado el cobro de la quincena para muchos, el banco está saturado, hay como una veintena de víctimas de las colas esperando su turno. Encabezando la fila, el primer individuo espera a que la pantalla le indique que avance, pero no antes del cliente con preferencia que llega y saluda a su amiga la cajera. Tenemos tiempo –pienso—mi salida del trabajo es a las 3 de la tarde y el banco lo cierran a las 4 p.m., creo que tengo buen tiempo si la fila avanza, al fin solo hay vente personas frente a mí.
Tarde casi 10 minutos esperando llegar al siguiente turno y supe que no tenia esperanza de cobrar mi cuantioso cheque, que por cierto era de 600 pesotes, demasiado tiempo para tan poquito efectivo, demasiada cola para tanta espera, me dije a mí mismo y decidí salir., al fin y al cabo afuera y de camino a casa hay varias casa de cambio, ahí, cambiare el cheque, igual y solo les comisiono cinco pesitos, que mas da--dije y me retire—
Salí del banco y subí a mi vehículo, sujete mi cinturón y al girar la llave me di cuenta que el gas estaba casi al final de la reserva. __tengo que cambiar este cheque o tendré que caminar si se termina mi combustible __me dije de nuevo.
Antes de salir de la oficina mi esposa llamo y me comento que los niños querían preparar hamburguesas en casa, era una muy buena idea, aparte de que la economía no está muy bien, será divertido y disfrutaríamos de un buen momento. Afuera estaba empezando a cerrarse el cielo de nubes e inevitablemente sabia que llovería, tenia deseos de ver llover por mi ventana mientras disfrutaba de una rica hamburguesa junto a mis hijos, más perfecto! no podía estar.
Camino a casa pensaba que película veríamos mientras pasaba la lluvia y comíamos, de pronto observe la típica sirena que anuncia la primera casa de cambio, para esto ya había pasado unos cinco minutos desde que salí del banco y ya casi llegaba a casa. Me detuve frente al establecimiento y ya comenzaba a gotear un poco, cerré el auto y acelere mis pasos, pero al llegar a la ventanilla me encontré con mi primer disgusto, la cajera hacia el corte y me dijo que ya había cerrado __No es posible!:. Le dije y ella contesto que llovería y se iba a retirar, no lo importo nada de lo que le decía y simplemente me dio la espalda.
Me di la media vuelta y pensé en las otras dos casas de cambio que pasaría de camino a casa. Pero extrañamente y casi diabólica, como si la primer cajera alertara a las otras, todas las (&%$&% casas de cambio habían cerrado y ya solo tenía 25 minutos para ir a casa, recoger a mi esposa, buscar otra casa de cambio o ir al banco más cercano antes que me cerraran también.
Llegue a casa y le comente a mi esposa que no había podido cambiar el cheque y que debía apurarse si queríamos cambiarlo en el banco. Con la presión de las prisas subió al vehículo y nos fuimos de prisa. La lluvia ya estaba en su clímax y los vidrios comenzaban a resentir el vapor interno. Siempre guardo una pequeña franela en el contenedor de la puerta por si acaso, pero que creen!, le rasgue el fondo al contenedor y no la encontré, gire mis manos por debajo del asiento mientras manejaba y el vidrio mas se opacaba, __Demonios!!,__ dije en voz alta, creo que funciono, porque ya no pude detener mis desgracias.
Llegamos a la plaza donde estaba el banco y no encontré estacionamiento, tuve que dejarlo en la entrada y el banco estaba del otro extremo, bajamos y cerré el auto mientras mi esposa corría a resguardarse de la lluvia, corrí tras de ella y fuimos directo al banco.
Eran las 3:47 y el banco estaba a punto de cerrar, ahí estaba ya el guardia esperando el momento para asegurar la puerta, pero alcanzamos a entrar. Mi esposa agitada se fue a sentar para esperarme mientras me colocaba en la fila, que por suerte tenía menos gente que el primer banco.
Se llego la hora de cerrar y el guardia aseguro la puerta, sentí alivio al saber que ya estaba a punto de llegar a la caja, y de pronto observe a un cliente tres turnos delante de mi que discutía con el cajero y lo vi retirarse disgustado. Unos minuto más tarde la fila avanzo y mi turno estaba ya a esperar que me llamara el cajero. Espere unos minutos que se me hicieron horas y el cajero exclamo __Alguien va a depositar?, tras de mi algunas personas alzaron sus manos y les hicieron una nueva fila. Que espera!__ pensé__ porque no me llama-‘___ y entonces no pude esperar más, camine hasta la ventanilla y le dije al cajero que quería cambiar mi cheque, a lo que él contestó __ lo sé señor, pero se nos agoto el efectivo, no puedo cambiarle su cheque__
Que!! __Conteste en tono de disgusto __y entonces que voy a hacer? __No lo se!__ contesto __Y me recomendó __valla a una casa de cambio!, porque ya todos los bancos han cerrado __Maldito idiota! Pensé __De donde cree que vengo!__.
Salí de la fila llame a mi esposa y le comente el problema mientras copiaba mi mueca de disgusto, salió y me dijo que no había más que encontrar una dichosa casa de cambio. A lo que le conteste__ y si lo cambiamos mañana. Paga tu con tu efectivo y yo mañana te lo repongo.__
Agacho la mirada y me contesto que no podía. Con las prisas con las que le exigí subir al auto, olvido su bolso y no traía efectivo. De nuevo lance una maldición en silencio y salimos del estacionamiento, ella recordó que en la estación de combustible, había una dichosa casa de cambio y me sugirió ir ahí y de una vez poner gasolina al auto.
Esa era la mejor idea del momento. Salimos de la plaza y aun llovía a cantaros, a falta de franela, mis manos desempañaban el vidrio interno.
Llegamos al último semáforo antes de nuestro objetivo y ya no pude avanzar, la cola de autos esperando combustible llegaba casi hasta nosotros, dentro del vehículo se comenzaba a sentir tenso el ambiente, ya habían pasado más de dos horas de haber salido de mi trabajo y todavía no cambiaba el maldito cheque, sin dejar por un lado el hecho que mis intestinos trataban de devorarse uno al otro.
Por fin llegamos a la estación de servicio y observe la casa de cambio, Había un estacionamiento!! Bravo, que suerte!__ pensé__. Baje del auto y corrí hasta la ventanilla mientras recibía las ráfagas de lluvia por momentos. La cajera estaba comiendo moscas dándome la espalda, pero esta vez no me iría con ese cheque, toque la ventanilla y no me escucho. Volví al auto y apreté el claxon varias veces hasta hacerla reaccionar, corrió al verme y por fin pude ver el intercambio tan esperado, hubiese besado su mano de agradecimiento, pero ya no tenía tiempo, tenia ahora que ir a hacer las compras para esas dichosas hamburguesas, que empezaban a no ser de mi agrado.
Regresamos entonces al mercado y comenzamos las compras, hasta ahí todo estaba relajado, comenzaba a olvidar las situaciones pasadas al ver que por fin el cometido se cumplía. Llegamos a la caja y mi esposa comenzó a colocar los productos en la banda, ya teníamos todo lo requerido para nuestras hamburguesas, solo un pequeño detalle, no había pan para hamburguesa en esa tienda. Mi esposa por fin sonreía y me sugirió llegar a otra tienda por el pan, al fin y al cabo ya tenía todo lo que necesitaba.
Salimos de la tienda y la registradora marco justo la cantidad total de mi cheque, pero no importo, ya no nos hacía falta, ya íbamos a casa.
En la tienda siguiente mi esposa izo una mueca de esas que le conozco al darse cuenta que en el mercado había dejado todo el efectivo, Con qué demonios iba a comprar el pan!!!__No! De nuevo. Volteo hacia mí y me dijo lo sucedido y ahí congelados estuvimos pensando un minuto como recordando a un difunto. De pronto recordé que en mi trabajo me habían dado los bonos de despensa canjeables en algunas tiendas. La mire y la anime, le di los vales y se fue rápido a hacer la compra y así como entro, salió; bueno un poco mas disgustada. Le pregunte que paso y me explico que si había pan pero no recibían los vales __válgame dios!!, no puede ser!__ le dije__ y entonces__ pues el objetivo era irreversible, recorrimos tienda por tienda, para ser exacto unas diez tiendas, entre las que tenían pan, no recibían vales y las que si recibían, no tenían pan.
Regresamos a casa derrotados y sin ganas de nada ya, y al voltear la esquina vimos la pequeña tienda, donde nunca compramos por su secases, nunca tienen nada de lo que buscas, la mire a los ojos y me detuve, ella decía que no y yo insistí. Bajo del auto sin prisas y entro a la tiendita, un minuto más tarde salió con lo que por cuadras y cuadras buscamos, subió al auto, llegamos a casa, preparamos las hamburguesas y no pronunciamos palabra, se sentó a un lado de mi y los niños nos miraban extrañados por nuestro silencio, nos vimos a los ojos y con la hamburguesa en las manos reímos como locos y nos abrasamos en complicidad, habíamos logrado nuestro objetivo.
Hoy llegue a casa y se ha terminado el gas, que dios me ayude!!








