Ella se sienta a ver el atardecer, bajo aquel árbol teñido de otoño. sus cabellos largos llegan hasta el lago. Ella aun sueña con encontrarlo, el sigue caminando.
Sus almas giran y se encuentran, pero jamas se miran.
el pueblo es diminuto, pero no mas que sus espacios. Ella levanta la mirada y el esta de espaldas. Ella lo siente, pero entre la multitud se pierde. El ya no siente y entre las calles duerme. Fugitivo de un sueño añejo, que se disgrega en el invierno de sus cabellos, copia misma de el río blanco en ella.
Muchas noches el le pregunta a la luna , si puede subir, dormirse en su suave textura. Ella quiere lo mismo, pero le asusta su tesitura, solo alza sus brazos y deja a su luz, bañar su amargura.
Hoy por fin se encontraron, ella ya descansaba, cuando el llego, ella tenia su estela, el apenas la estreno.
seguirán hoy juntos hasta la eternidad, nunca se olvidaran, porque nunca pudieron verse, tal vez en otra vida esta historia converge.
Copiright 2010 Jorge L. Sánchez

1 comentario:
Cada vez me sorprende mas, me gustó, muy bonito y melancólico.
Atte. Claudia S.
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