Algunas veces soñamos situaciones totalmente irrelevantes para nuestra vida, sueños que se volatizan más rápido que el aliento en el aire, sueños que no suelen ser más que eso, y al despertar, no son, ni siquiera una chispa en nuestros recuerdos, pero hoy, les contare algo totalmente diferente.
Al contrario de este tipo de situaciones inconscientes, llamémosle así, por el hecho de según estar, dentro del sub consiente.
Yo pienso en lo personal, que nunca dejamos de estar consientes, simplemente saltamos a otra dimensión, en donde nuestra energía fluye de forma libre y podemos hacer de nuestra existencia, cualquier cosa, por más increíble que esta parezca.
Los sueños, si pueden llamarse de verdad así, son realidades alternas que se viven realmente. Bueno, eso es lo que yo pienso y afirmo, al extremo de sentir los sueños muy palpables, y creo que muchos de nosotros compartimos esas sensaciones, que a veces son demasiado complicadas para explicar. Algunos momentos de nuestro viajes nocturnos, que es como yo los llamo, llegan a ser tan lucidos, que podemos sentir cualquier sensación dentro de ellos: sentimos una lagrima correr por nuestra mejilla después de una intensa sensación de tristeza, sentimos el viento, el frio, el calor y en ocasiones hasta el olor del lugar donde nos encontramos visitando.
Describiré sin más preámbulo mi sueño, un tanto extraño para la mayoría de los seres reales de esta dimensión.
Me considero joven aun a mis 37 años, vivo mi vida al margen del máximo que puedo lograr, he viajado por el país en algunas ocasiones, pero jamás he salido de él. Tengo sueños terrenales incumplidos aun, como cualquier individuo de familia pequeña, llevo ya varios años de matrimonio y nunca he tenido problemas intrafamiliares, vivo, sueño, creo y sigo caminando.
He perdido seres queridos, como muchos, los he extrañado después de su partida, pero estas situaciones son totalmente normales en esta realidad.
Pasadas las tres de la mañana me desperté, con una ansiedad incontrolable y una sed de naufrago. Me dirigí a la cocina y me serví un gran vaso de agua.
Mientras lo bebía comenzaba a reaccionar al despertar inesperado y pensaba a que se debía esa ansiedad. Era una necesidad bastante marcada, era la ansiedad de un adicto, era la necesidad de la nicotina.
Había sido hace unos años fumador. Pero ya no lo hacía más y no entendía la necesidad. Trate de ignorarla pues aparte de no fumar, no tenia como hacerlo, hacia ya bastante tiempo que me había deshecho de cualquier vestigio de tabaco en mi casa.
Regrese a mi cama y sin darle la mayor importancia, volví a recostarme y comencé a tratar de descansar lo que restaba de la madrugada.
Cerré los ojos y de pronto escuche un ruido extraño tras de mi ventana, abrí los ojos y no me decidía a levantarme. Es muy común que cuando mejor estas acomodado en tu cama, siempre tienes que levantarte, ya sea apara regresar a la cocina o cualquier otra tontería que jamás te regresa la posición que lograste anteriormente.
Disgustado por el ruido, que más que ruido parecía un leve ladrido, me incorpore lentamente, aún indeciso de hacerlo. Sentía el cuerpo aporreado, tal vez por la somnolencia, gire sobre mi cadera y baje las piernas colocando mis pies dentro de mis pantuflas ralladas. Extraño creo que no había visto estas pantuflas, tal vez eran las de mi esposa que a mi lado, se fundía en su propio sueño.
Me incorpore y sentí un pequeño mareo, algo como un paso desestabilizado por la reciente incorporada, busque apoyo y encontré donde impulsarme hasta quedar de pie frente a la pared de la entrada en mi habitación, todo estaba oscuro y estaba más cerca de la puerta que del apagador.
Camine hasta la puerta y la abrí para asomarme al pasillo y lo encontré tan oscuro como mi habitación. Era extraño porque siempre dejo entreabierta la puerta del baño y de él, se escapa un poco de luz que ilumina el pasillo, que también termina en la puerta trasera de la casa. En ese momento no me importo mucho, supuse que se había fundido la luz y esa era la consecuencia de la bruma en el pasillo.
Mientras yo, seguía escuchando ese leve ladrido tras de la puerta trasera. Regrese a la habitación con pasos torpes y me asome por la ventana, gire la vista hacia casi cualquier punto visible y no pude observar nada. Regrese a la puerta e hice un poco de ruido causando casi turbar el sueño de mi esposa, solo se movió un poco y se cubrió aun mas. Estuve ahí unos instantes, inmóvil pensando en lo que escuchaba y por fin me decidí a salir. Tome del guardarropa un pantalón oscuro y unos zapatos, tome una gabardina negra que siempre coloco sobre una silla que curiosamente es la única que se me hacia familiar. Aun no entendía porque no podía equilibrarme y el cansancio no me abandonaba, aunque estuviese completamente despierto y a punto de salir de la habitación.
De nuevo fuera de la habitación camine raspando la pared del pasillo a falta de luz y llegue hasta donde se supone estaría el interruptor. Es ahí donde mi duda empezó a inquietarme., realmente estaba dormido?
Encendí la luz y me lleve una sorpresa. Donde normalmente tengo un ventilador de techo con una lámpara incrustada, había un gran candelabro forrado de cristales, casi a la misma altura de mi ventilador, pero aun había unos metros más de altura en la sala de acabados confusos, era casi de la misma forma que la mía, pero ambientada de manera muy diferente.
Reemplazando a mis pequeños sillones de sala, había dos grandes sillones de terciopelo rojo con estampados cafés y sus bases labradas en madera. Solo en algunas tiendas de antigüedades las había visto, tal vez, solo pensé que las había visto.
Revise cada rincón en silencio y extrañamente me sentía en casa, todo era familiar, nada de lo que veía me asombraba. Era como si todo lo que estaba ahí fuera parte de mi costumbre y de mi vida, me dirigí a la puerta y por fin me decidí a salir fuera de mi casa.
Normalmente fuera de mi casa hay una cochera, y ahí siempre está mi auto, pero esta vez la sorpresa me volvió a encontrar.
Al abrir la puerta, el silencio abrazaba la noche y las calles dibujaban la oscuridad como una melodía melancólica que danzaba con la luz tenue del andador bajo los faroles y las lámparas garigoleadas.
Al momento una sensación de angustia y temor se apoderaron de mi, todo era extraño pero familiar.
Camine por las estrechas calles por unos minutos, había vestigios de una reciente lluvia y todavía podía respirar el olor a humedad y a tierra mojada.
De pronto comencé a sentir mis pasos cada vez más pesados y decidí regresar., mi corazón se agitaba y mis pies comenzaban a sentirse fuera de mi control. Sentí miedo y comencé a retroceder. Llegue hasta la última esquina antes de entrar a casa y ahora todo era más claro.
Las calles eran muy estrechas y las lámparas de farol iluminaban con bastante intensidad, la oscuridad se volvió nula y fue entonces, cuando no pude avanzar más. Quede ahí recargado sobre la base de un farol observado la distancia entre el mismo y la entrada a mi casa, y desde ahí observe también la gran fachada puntiaguda con bordes y cornisas de estilo colonial.
Quede sorprendido pensando en que era un sueño, pero también sintiendo el cansancio, respirando la humedad y el olor a tierra mojada, pero la sorpresa fue mayor cuando pude observar mis manos.
Blancas como el papel, jaspeadas de pequeñas manchas y con la textura bastante arrugada. Eran las manos de un anciano. Entonces comencé a comprender lo agitado de mi pecho, tal vez era demasiado viejo.
La curiosidad por verme al espejo, me regreso el aliento y me apresure a regresar, entre de prisa, tome el pasillo hasta la puerta de mi recamara, abrí despacio la puerta para no despertar a mi esposa que seguía en su antigua posición.
Me coloque frente al tocador y podía observar mi silueta pero no mi rostro. Entonces me dispuse a pender la luz, pero el temor a lo que pasaría al verme en ese cuerpo me hizo dudar. Me quede ahí a la orilla de mi cama casi por unos 20 minutos que se me hicieron nada y por fin decidí hacerlo. Estire la mano hasta el interruptor, me coloque frente al espejo y cerré los ojos con fuerza. Entonces encendí la luz. __despacio!__ me decía a mi mismo__ Despacio__-
Abrí los ojos lentamente y…
Todo había regresado a la normalidad, pero yo, ahí estaba, de frente al espejo, pensando el lo que hubiese pasado si me hubiera visto en esa otra dimensión.
Hoy acerque mi gabardina y la coloque sobre la silla, deje la puerta entre abierta por si vuelvo a salir, mi esposa duerme del lado contrario y las pantuflas ralladas no las encontré.
Copyright 2010 (Jorge L. Sánchez)
2 comentarios:
Super wow!! que increíble, asi sucede en esta clase de "sueños", todo parece tan real, jejejejeje... que tenga buen día y felices sueños.
Claudia "The Beatle" ;-D
Gracias de verdad, se agradece la paciencia que le mantiene al frente de estas lineas locas, espero verle pronto de nuevo en este rincón.
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