CAZADOR
120 Pasos al norte, 16 al sur. Ahí estaba mi presa sofocada y débil.
Moribunda y frágil.
U n solo grito de mi fusil fue suficiente,
pero lo hice lanzar dos para no volver a hacerlo.
Mi trofeo esta en el suelo y mi pecho
revolotea de orgullo y desenfreno.
Soy un cazador me decía a mí mismo,
soy un cazador y seguía mi camino.
No era por hambre ni necesidad,
era por ego y vanidad.
Regrese a su cueva y observe el silencio de su madriguera
Un quejido lento vino desde afuera,
la cría me observaba
Sin saber siquiera,
que de su desgracia yo culpable era.
Sus ojos brillosos llenos de inocencia
Dieron un disparo sobre mi conciencia
Llore mi error y cante su pena
El gran Cazador se volvió la Presa!
© Jorge L. Sánchez

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