Un Saludo es suficiente par saberme vivo y seguir caminando.

lunes, 9 de mayo de 2011

En Westwood


Las calles del pueblo brillan con la intensidad de la abundancia. Los mercaderes intercambian, compran y venden todo tipo de objetos frutas, semillas, vasijas, oro, plata y un sinfín de cosas en un mar de melodías, gritos y sonrisas. Los olores de la verbena se mezclan con el ambiente fresco de la montaña transformada en primavera.
Aquí en Westwood todas las estaciones son maravillosas. Los veranos alegres y vivaces tapizan la playa de visitantes que pintan los pueblos de colores ocres y dorados. Los sombreros de paja parecen flotar entre las multitudes que se apilan a las orillas del malecón, entre gritos y risas, y en el océano como pequeñas basuritas, flotan cientos de veleros y barcos de vela. Es el tiempo del sol, es el tiempo de las tardes con maravilloso esplendor.
Después viene el otoño. Los arboles se vuelven viejos y sobre los caminos las hojas forman alfombras donde todos los niños corren y se ocultan para celebrar la próxima llegada de las noches de cristal. Los mejores ocasos se muestran en el otoño y el cielo como árbol sin hojas muestra su esplendorosa belleza, limpia y pura sobre las lumbradas a la orilla de la playa blanca.
Y por ultimo antes de la estación favorita, el invierno envuelve Westwood con su sutil frío que reúne a las familias y las funde en un agradable cobijo. Es temporada de recordar los sucesos de las estaciones pasadas, es temporada de reordenar nuestros planes para recibir de nuevo, la hermosa primavera.
Y hoy que está aquí hacemos de este tiempo el tiempo de la armonía en un pueblo donde la felicidad nunca termina.

Fragmento de mi Libro. (El cuerno del Infierno)  ®Copyright  Jorge L. Sánchez

1 comentario:

Claudia Sanchez dijo...

Jajajaja... ya habia visto esta entrada, pero no le habia dejado comentario porque aun no me ha dejado leer todo su libro... jajajajaja...