Un Saludo es suficiente par saberme vivo y seguir caminando.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

EL Inverno de JUAN


Llego a mi ciudad la época de Regalar. Cambio mi cuidad de piel. 
Sus calurosos días terminaron de tajo, llego diciembre y con el, el Intenso frío lastima huesos.
Llego la época del consumismo al que nombramos Navidad. Un buen pretexto para recibir, lo de dar ya veremos.
mientras nos dedicamos a acrecentar el estrés pos navideño, flagelamos nuestra paz pensando en el regalo del Hijo, el hermano, la sobrina o el intercambio en el trabajo.
Muchos individuos como Juan preparan su estrategia, pero solo para sobrevivir La navidad que solo es para ellos, un hostil invierno más.

Juan No es su verdadero nombre.
Lo encontré fuera de una clínica a la que asisto en ocasiones para uno que otro chequeo rutinario, pero eso fue lo que me contesto haciendo un gesto de molestia cuando le pregunte su nombre.
Por un segundo callo e ignoro mi interés por su identidad.
Estaba sentado en su móvil.  Una silla de ruedas que ha convertido en una tienda rodante.

Después de querer entablar conversación con Juan, guarde silencio y pensé retirarme, recogí mi bloc de dibujo y camine unos pasos cuando su voz me freno de nuevo.
Porque la pregunta?-- dijo Juan mientras reacomodaba sus piernas con sus manos.
Regrese de inmediato antes de hacerlo cambiar de parecer, me senté frente a el sobre una jardinera y lo escuche por un rato.

__Mi nombre__hizo una pausa__Ya no lo recuerdo, pero Juan esta bien, es fácil de recordar.


Su pasado era confuso, por momentos recordaba situaciones que le regresaban  gestos de alegrías y otros en su mayoría, tristezas.

Estoy seguro que vengo de muy lejos__Agregaba__ Pero no recuerdo de donde, mis recuerdos solo me llevan a una clínica como esta, donde un día desperté sin mis piernas__Se detuvo y froto sus manos de palmas resecas, las puso sobe sus piernas y sus ojos se humedecieron un poco, un segundo mas, levanto su mirada y me mostró su primera sonrisa que ante sus carencias realzaba su dignidad.
__Pero no hace falta saber de donde vengo, aquí estoy y es lo que cuenta no?__Agrega.
Y pos, no tengo ningún pariente, creo__recalca mientras  mete su mano bajo su gorro de estambre y se rasca__
Ademas creo que si los tuviera, no les seria muy agradable tener que lidiar conmigo__Se detuvo de nuevo  y no pronuncio palabra por unos segundos, y entonces pregunte.

_Pero porque no se refugia en uno de esos lugares que brindan ayuda a los emigrantes.

Levanto su mano  y enderezó su palma interrumpiendo mi cuestión.

__No Muchacho, eso no sirve para mi, Ahí solo le ayudan al que puede regresarles el favor, y como vez yo no tengo nada que darles!.
__Pero esos lugares son para eso, no?__refiriendome a la ayuda.
__Será el sereno muchacho, pero solo fui una vez y me hice la promesa de no regresar__
Pero porque?, Que no se siente mas cómodo quedandose bajo un techo?__extrañado insisto, pero su interés no va mas aya de su espacio.

Estar dentro de un Lugar de esos, es igual que estar fuera. A fin de cuentas estas con gente que ni conoces y en mi estado, sol seria arrinconado por ahí. En cambio __Agrega__ Aquí, llevo ya varios años, tengo una ruta que sigo a diario y puedo disfrutar de la gente que camina por las calles, aunque para ellos me aya vuelto invisible.
Por las Noches a la hora de dormir,  pongo mi silla directo a aquella dirección__Señala el oriente__ Y Por las Mañanas cuando el sol se asoma por las hojas de las palmas, me despierta y regreso aquí de nuevo.
En mi trayecto a la clínica, algunas personas me sonríen, otras me sacan la vuelta. Unas me dan una moneda y otras me dicen,Vallase de aquí por favor!.

Se silencia y busca entre sus objetos colgantes una pequeña caja de madera que extrae de otra bolsa plástica, de esas que regalan el los mercados.
Guardo silencio y lo observo con atención.

Es una caja de madera que parece un pequeño cofre. Es de textura rústica, aceitosa y por su puesto sucia. No tiene cerradura, y para que no se habrá, Juan le ha enredado con una agujeta color café, misma que falta a uno de los zapatos que cuelgan también de la esquina de su silla. Por un momento me quise atrever a preguntar sobre los zapatos, pero no lo creí prudente. Juan me miro y adivino mi intención, volvió a sonreír un poco y exclamo.
__Si muchacho, Alguna vez pude llevarlos puestos, y fue una de las cosas que me entregaron al salir del hospital, desde entonces los traigo aunque no los volveré a usar.

Sentí esa pena ajena pero trate de no demostrarlo, se de algunas experiencias que lo peor que puedes hacer por una persona de capacidades especiales, es tener compasión. Eso no les agrada, y Juan se ve, es uno de esos.
Sus manos oscuras por el sol del verano Hoy se vuelven vulnerables ante el aire elido que corre por las calles, pero el asegura que puede con el, aunque su cuerpo lo desmienta.

Después de desatar la agujeta que rodea el pequeño cofre, la coloca sobre su hombro. Sujeta el cofre de los lados y con sus dedos pulgares temblorosos lo va abriendo poco a poco.
Al momento noto como su rostro va cambiando paulatinamente, como si algo fuese a salir del pequeño espacio.
Solo en sus adentros guardo la sensación que su rostro mostró en ese momento.
Por fin se abrió la tapa completamente y un reflejo de luz toco su cara. Alejo la cara de la luz y giro el cofre hacia mi, extendió sus brazos y exclamo.
__Tome Joven vea lo que guardo ahí!.


Lo recibí en mis manos y contemple asombrado el contenido.
Guardaba recuerdos que seguro pensé no tenían sentido y mientras veía algunas fotos pequeñas y objetos , el mencionaba su temor cada que abría el cofre.

__Cada año por estas fechas abro el cofre, y el resto del año se que da cerrado
Ansioso y sin interrumpir lo deje continuar.
__Lo cierto es Joven que Cuando lo abro, tengo miedo ver mi cara que cada vez se parece menos a mi.
Tengo miedo que un día lo abra y ese rostro no sea mío!.__Agrega con cierta inquietud,
Se que en momentos su cordura lo abandona, pero soy paciente y lo espero regresar.

__A veces tengo ganas de tirar todo lo que hay en esa caja, No reconozco a nadie, ni a la niña, ni al niño, ni a la mujer Ni a ese hombre blanco, solo que cuando estoy decidido a echarla ala basura, pienso en los años que me ha acompañado y mejor me rajo,

Se que no tengo familia porque nadie ha preguntado por mi. Se también que  los inviernos llenos de alegrías pa la gente, se convertían en épocas difíciles para mi, pero busco un lugar cada año para observar  alguna familia celebrar la época, y por un momento la siento mía.

Tiene algunos cambios bruscos de tema y de pronto me esta contando como y de que vive

Aquí me gano unos pesos de la reventa. mañana voy a comprar dulces y pasado mañana ya no tengo. La gente casi siempre me teme, piensa que estoy loco. 
pero la verdad_-tiene una pausa y suelta una carcajada corta.

Juan es un poeta dice, un poeta muerto
que le canta al viento en forma de lamento,

De su bolsa en la chamarra oscura, saca un papel sucio que se ve, ha abierto unos cientos de veces.
A escrito un poema y decide leerlo, pero antes aclara que no es para mi, se lo dedica a su amiga Celia, Enfermera de urgencias.
Textualmente decía:

En la mañana de invierno,
frío ya no esta haciendo
Celia linda cuando te veo

cuando me sonríes
 tus dientes blancos alumbran mi banco.

Se detiene y ríe incontenible, se apena y no puede continuar. dobla el papel y exclama.
_jaja_Suficiente Joven, es solo para Celia!__
Después de atenuar su risa continua.

Esta Navidad he ahorrado para regalarle unas flores, Crees Tu muchacho que las acepte?
__Con seguridad creo que si lo hará _-Agrego sin titubear__

Juan se siente satisfecho y el brillo de sus ojos vuelve a nacer,  Sonríe y por un momento comparte conmigo esa satisfacción.

Durante unas horas hablamos y reímos. El me contó que a pesar  de lo difícil que eran sus días
también tiene muchos sueños y quiere emigrar al norte. Después Vuelve a Callar y luego niega el mismo sueño, tal vez en su subconsciente sea una meta inconclusa.

Le ofrecí llevarlo a casa a pasar la Noche Buena. Le dije que estuviera preparado, pero se nego. 
Entonces le escribí mi dirección por si quería visitarme, aunque se de antemano sea casi imposible.

__Gracias Joven __Agrego__Tal vez le de una sorpresa y de pronto aparezca por aya!
__Bien lo estare esperando, recuerde que le guardare un lugar!. 

Disfrute mucho la charla y me retire satisfecho de haber hecho un nuevo amigo
Le di mi tarjeta y me retire a casa, la consulta había terminado y mi esposa me esperaba.


Justo dos días antes de la cena, recordé a Juan y salí al patio a pensar un poco,
la inquietud no me dejaba y seguía pensando que era muy difícil que pudiese llegar a mi domicilio, me anime, y salí  a buscarlo. Mi esposa dijo que tal vez ya no estaría ahí, hacia mucho frío y pensé que tendría razón pero no cambie de parecer y salí a buscarlo a la clínica.

llegue al mismo lugar ya casi a oscuras, pero no lo vi por ningún lado.
Apague el auto y espere un rato. Los vendedores se fueron, la gente desapareció y las luces de la explanada iluminaron la noche , pero Juan no apareció.

A punto de irme con la pena de no haberlo encontrado, decidí bajar del auto y echar un vistazo a los alrededores. De igual forma fracase en el intento y cuando regresaba al auto pude observar  tras la sala de urgencias un vestigio de su presencia. Era su móvil, pero estaba vacío.
Confundido regrese a la entrada de Urgencias y Pregunte al Oficial de seguridad.
_Por casualidad Que ha pasado con Juan?
Extrañado por la pregunta, el oficial respondió__ Cual Juan, De quien me habla?__
__Si!, Ese hombre en la silla de ruedas que vendía dulces!__Agregue mientras el oficial reaccionaba. Claramente el nunca le había preguntado su nombre y si lo hizo tal vez no le contesto, pensé__
__Oh, Oh, si!__Agrego__ Se de quien habla, permítame creo que Celia sabe, espere aquí.

Unos segundos tras la espera, la vi salir, Su rostro dibujaba la respuesta que jamas hubiese querido escuchar. Juan había fallecido dias después de haberlo conocido.
Platique unos minutos sobre ese día con Juan y le exprese la impresión que me había causado su fortaleza, aunque ella recalco que siempre había sido así.
Me pidió la esperara de nuevo y entro a la sala, después de unos segundos la vi regresar.
En sus manos traía el pequeño cofre aceitoso y sucio. 
Con sus manos temblorosas había copiado y escrito mi nombre pidiendo a Celia Me lo entregara. 

Había una carta pequeña de despedida y la herencia penosa.


Querido Amigo, si estas leyendo esto es porque no pude ir a tu cena.
 Juan se va, Juan el poeta.
Juan el que conociste en aquella banqueta. 
Me voy a un lugar donde espero la pase mejor, 
Nunca tuve un amigo de verdad, aunque no importo pues mi nombre tampoco lo era.

Hoy supe de verdad quien era, recordé de esa foto la escena.
Estoy feliz porque se que tuve una familia, algún día también tuve lo que cualquiera.
No quiero causarte pena ajena, aunque aveces sea  buena.

Dile a Celia Que me perdone por no haberle regalado sus flores.
Se feliz y disfruta como si este fuera también tu ultimo día,
dedicame una oración que será suficiente para llenarme de alegría

Atte.: Tu Amigo Juan


regrese a casa y puse su cofre sobre la mesa 
guarandole un lugar para  la cena navideña.


Por fin descansa Juan de la infortuna
 y se va a donde  si tendrá una familia sin duda alguna.

Después de llegar a casa volví a leer la carta  y al darle vuelta descubrí un dos lineas que decían.

Volví a veme en el espejo.
y de nuevo, era Yo

®Jorge L. Sánchez









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