Ser picado siete veces,... si escuchaste
bien¡, siete veces por el mismo alacrán, creo que no es fácil y es una suerte que ella estuviera ahí para
salvarme¡.
Soy el mas bajo de la pandilla y por eso
todos me dicen tachuela. Al principio ni siquiera sabia lo que quería decir,
pero un día pise una y entonces no se me olvida lo que es, y supe también
porque me llamaban así.
Esa tarde era como todas las tardes. Nomas
comenzaba a oscurecer y mi abuela me llamaba pa dentro, pero yo no le hacia
mucho caso. No quería que dijeran que era un rajón .El panchito el leovas, la
rata y yo, porque el burro se cuenta al ultimo, jugábamos trompos afuera en la
calle y el que se rajaba le dabamos pamba. Hasta que un día se nos olvido
soltar el trompo y le tupimos al la rata. Nomas pegaba de gritos y después de
un rato se puso a llorar. Todos asustados lo consolamos y le tuvimos que
regalar nuestros mejores trompos, pero después conseguimos mas. Al fin y al
cabo, los que le dábamos ya estaban muy usados.
Bueno la cosa es que después de hablarme
mi abuela mas de tres veces, era señal de al menos, dos *guantadas. Así que antes de darles
tiempo, corrí como loco y cerré la puerta, no me vayan a dar una pamba por
rajón. asi Que hice trampa y me meti a la casa, y por la ventana les dije que
mañana le seguíamos. __Eres un tramposo!__Grito la rata__ pero era el ultimo
que quisiera que me diera pamba.
Ya cuando esaba adentro mi abuela de todas
formas me jalo de la oreja y me dijo__ *Demontre del demonio!, ya te he dicho
que debes venir a la primera que te hable__ Pero no paso de ahi, solo un jalon
de orejas. Ahora creo que cuando uno es chico no solo se ve uno orejon por el
tamaño de la cabeza, tambien es por los jalones de las abuelas y las mamás!,
pero es solo si uno no obedece, así debe ser, creo.
Esa tarde que de pronto se hizo de noche,
la abuela habia hecho una rica maicena de esa que vendian en volsitas de
colores, Bueno, era solo de dos colores, vainilla y fresa. Habia tanbien de
chocolate, pero mi abuela no nos compraba que porque nos ponia muy traviesos y
asi no nos aguantaria a mi y a mi hermano un año mayor que yo.
El caso es que mi abuela nos sirvio la
maizena de vainilla con canela y nos dijo que le soplaramos para no quemarnos
la geta, Pero a mi no me gustaba porque luego que se enfria se le hace una
natota y me daba asco tomarmela, asi que me la tomaba muy caliente y sentia
cuando bajaba por mi pecho asta mi panza. Nomas abria la boca y echava el vapor
como una locomotora, pero asi me gustaba.
La abuela estuvo un rato con nosotros en
la mesa sin desir nada, solo nos veia recargar las piochas en la mesa mientras
nos tomabamos la maizena.
Se levanto de su silla y dijo.
__Voy a salir a esperar a su padre, no se
muevan de aqui hasta que se terminen el atole y se coman ese pan, ya no quiero
que salgan o les va a picar un animal.
Viviamos alejados de la ciudad pero no
tanto, algunos vecinos tenian sus carros y nos davan aventon cuando íbamos al
centro, pero tambien las calles no eran como en la ciudad. No eran calles de
piedra, eran de arena y tierra, pero asi me gustaba que fueran porque cuando
llovia me quitaba mis chanclas y me ponia en la corriente de los arrollitos en
la calle y la arena debajo de mis pies me daba cosquillas.
No había televisión en mi casa y mucho
menos teléfono, el teléfono mas cercano estaba en la gasolinera cerca del
hotel, pero teníamos que caminar como cinco minutos para llegar allí y digo
teníamos porque la abuela me llevaba con ella cuando le iba a hablar a alguien.
Ella no sabia marcar, nomas le daba el papelito al señor que vende la gasolina
y el le giraba el disco de números, pero esa no es la historia.
Después de que la abuela salió, mi
hermano y yo, porque el burro se cuenta al ultimo, nos levantamos de la mesa y
nos asomamos por la ventana para ver a donde iba la abuela, pero ella no se
fue, solo se sentó frente a la casa en la bardita del canal que pasaba a un
lado del camino.
MI hermano era hijo de mi abuela y yo de
su hija, pero crecimos juntos y yo nunca le dije tío. El salió sin hacer caso y
se metió entre los pies de mi abuela, yo solo me quede observando y no me
atreví a salir, sabia que me regañaría y mejor me fui a meter a la cama.
Aunque por un rato me quede despierto
pensé en las cosas que me perdía por no tener televisión, pero aunque
tuviéramos no la podría ver, porque tampoco tenemos luz. lo único que alumbra
es el aparato con la bombilla. Aunque así me gusta mas, porque la luz se mueve
en el techo y la s cosas parecen bailar. El techo de mi casa esta muy alto y
acostado panza arriba puedo verlo todo. A veces cuando me quedo quieto, puedo
ver las hormigas que viajan desde la cocina y entran por un agujero en la
pared, robando la comida a mi Abue. Aunque no se la roban de verdad porque solo
se llevan las migajas. Aunque he visto algunas que se han llevado el frijol y
el arroz, pero también cuando se les cae se enojan y se pelean, yo creo que se
echan la culpa.
Y Así entre todo lo que pensaba mientras
me encontraba panza arriba, me quede bien dormido, y mis sueños no se los puedo
contar porque no me acuerdo, solo se que no supe cuando cerré los ojos.
Recuerdo que cerré los ojos y paso solo
un ratito cuando sentí un doloron en mi espalda. Quise abrir los ojos, pero no
pude. al principio creí que estaba dormido y que era un sueño, pero el dolor
era de verdad y entonces abrí los ojos. Las figuras en el techo comenzaron a
acercarse y se convertían en monstruos o fantasmas que se yo. En ese momento no
me interesaba mucho lo que eran, de todas formas no las podía distinguir, mis
ojos estaban borrosos y solo veía que se movían de un lado para otro y entonces
sentí otro dolor, esta vez en mi cuello, estaba despierto y este dolor lo sentí
mas fuerte y fue lo ultimo que pude sentir, mis ojos se pusieron muy pesados,
como cuando oyes una platica interesante muy noche y no quieres dormirte, pero
tus ojos se cierran a la fuerza, así, igualito.
Después de cerrar los ojos todo se puso
oscuro y el dolor se quito. Aunque no todo porque de repente volvía a ver y
escuchaba un llanto muy fuerte y muchos gritos. MIs ojos se volvieron a abrir y
sentía que me lanzaban y me cachaban como costal, como cuando subes a un
caballo sin silla y si no te agarras bien de la *clin, rebotas muy feo, así era
igualito.
Después escuche un gran ruido como un
llanto largo y tuve mucho miedo, parecía el grito de la llorona, esa que perdió
a sus hijos y los andaba buscando decía mi abuelita. Y pensé que creía que era
uno de ellos y venia por mi. De nuevo fue lo ultimo que escuche. Todo quedo en
silencio, todo quedo oscuro y termino el dolor.
Paso para mi solo unas horas y desperté
en un cuarto blanco de techo lizo. En una cama muy suave pero helada. Abrí los
ojos y ahí estaba mi madre. Sus ojos brillaban como cuando acabas de llorar,
pero estaba sonriendo y yo me sentía muy raro.
Poco a poco me trate de enderezar para
abrazarla, pero mis manos y mis pies precian de goma. me daba mucha risa y
sentía muchas hormiguitas en mi cuerpo.
MI madre se acerco y me dijo que debía
estar quieto, entonces oí que le decía el medico.
__Su hijo tuvo mucha suerte Señora, el
niño tenia siete punzadas de alacrán en el cuerpo, SI no hubiese llegado a
tiempo, no lo hubiéramos podido salvar, Pero La acción heroica de su abuelita
le salvo la vida. A su edad hizo un esfuerzo sobrehumano, corriendo desde su
casa con el niño en hombros hasta la estación, pudo provocarle un infarto. Baño
su espalda de cloro y retuvo la acción del veneno momentáneamente, lo envolvió
en una cobija y corrió sin pensar si podría, solo corrió y corrió sin
detenerse.
Al llegar a la estación trato de marcar
el teléfono sin saber, era de noche y la estación estaba cerrada, por fortuna
el velador la pudo auxiliar y llamo a la ambulancia.
El amor que le tiene a su nieto y la
responsabilidad que le causa rendirle cuentas a usted le dio fuerza para
actuar, eso es lo que creo, pero solo ella sabe lo que paso.
Entonces me di cuenta que los regaños de
mi abuelita cuando me salía, cuando no me dejaba salir, eran simple y
sencillamente porque quería que estuviera bien.
Después de regresar de la cruz roja, ya
todo el barrio se había enterado y ahí en la casa de mi abuela estaban todos
mis amigos, contando al leovas y a la rata que no se tardaron en cambiarme el
apodo, entre ellos me pusieron: El alacrán, el siete vidas, el inmortal, el
veneno, pero a mi, me gustaba que me dijeran
Tachuela.
Mi Abuelita falleció cuando yo tenia
siete años y nunca pude agradecerle lo suficiente por aquel acto heroico y por
todas las cosas que hacia por mi, por esa misma razón exhorto a mis hijos y a
todos los que aun la tienen, que no dejen de regresarles aunque sea un poco del
mucho amor que ellas entregan incondicionalmente.
"Porque se que tu, si tienes
Abuela"
®Jorge L. Sánchez
*(clin) Pelo del Caballo
*(Guantada) Palmadas fuertes en la
espalda
*Demontre) Demonio o hijo de.








